Oviedo , un día cualquiera . Dos jóvenes futuros programadores , uno de ellos esperando para coger un asqueroso autobús urbano , ese que suele ir petado de gente , con una incomodidad evidente que eso supone , hablan de la sociedad . Pero no de una forma cualquiera , no , sino criticándola .
Y no es que sea precisamente algo nuevo , ni mucho menos . Lo raro es que dos chavales , siendo tan jóvenes , ya estén pensando en el futuro . Y pese a que ambos son de mentalidad muy diferente , no les gusta lo que ven . Y eso no es que sea precisamente algo común , ¿cómo es posible que hallamos llegado a este punto?. Hemos hipotecado el presente , y condenado el futuro . Todo a cambio de poder "tener" propiedades ( que hoy en día son del banco . . que raro , ¿no?) .
Pues bien , hallándose ambos sumidos en tan inquietantes ideas , uno de ellos se dió cuenta de que el futuro está lejos de aquí , muy , muy lejos. Tal y como hicieron los padres de nuestros padres hace años , nos ha llegado el momento de cambiar , o morir . Sé que esto es una exageración , pero la vieja Europa se hunde , cual célebre Titanic herido de muerte , y la esperanza de ser recordados como la generación perdida no es precisamente lo que desea ese joven .
Ahora bien , para poder siquiera emprender tal ardua tarea , se debe poseer suficiente preparación para ello . Él , sabiendo esto , entiende que no debe hipotecar su futuro , es necesario huir de esas falsas esperanzas de crecer rápidamente y de que todo será fácil . Nada es nunca fácil. Esa es la verdad del mundo , no sólo a nivel económico , sino a cualquier nivel de la vida.
El sistema ha caído . Ahora nos toca a nosotros decidir si seguir con esta pantomima , o empezar a luchar por lo que realmente queremos , pero sabiendo que eso . . . a día de hoy está lejos de aquí , más allá de los mares .
Para comenzar por el principio , se debe poder decidir el futuro . Que nadie lo decida por tí.
Koky... me encantó, de verdad que me encantó todo lo que escribiste, es una gran verdad que seguramente la gran mayoría pensamos igual, me incluyo. No me gusta el tono nostálgico con que lo describes pero la fuerza que le das al final acompañado por un atisbo de esperanza... me encanta :)
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